Durante una caminata, un vecino señaló un paredón descascarado. Cruzamos fotos históricas y comprobamos que allí vivía un mural de los noventa. El registro no solo ubicó la obra; abrió conversaciones con la familia del artista y motivó su restauración participativa.
Niñas del club de ciencia mapearon piezas creadas con materiales recuperados. Al entrevistarlas, contaron cómo cambió su manera de separar basura en casa. El itinerario resultante conectó al taller con el punto verde barrial, inspirando pequeñas transformaciones y clases abiertas en la plaza.
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